Amigos del Camino
 de Santiago de Cuenca

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Por un camino limpio, respétalo.

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Hospital de Santiago

Mateo M. Ayllón s/n

16001 Cuenca

Telf. 669 93 42 72

Horario: miércoles de
6,30 a 8,30 de la tarde

 

Contacto AACS de Cuenca

 

CAMINO DE SANTIAGO

RUTA DE LA LANA

  

Prolongación de

LA RUTA DE LA LANA

desde ALICANTE

hasta Monteagudo de las Salinas (CUENCA)

 

Descripción del Camino por las provincias

de

Alicante y Albacete

 

Basado en la guía de Manuel José Aliaga Martínez, complementada con 
información del tramo desde El Herrumblar hasta Monteagudo de las Salinas.


  • Introdución

  • La Ruta de la Lana desde Alicante hasta Almansa

  • La Ruta de la Lana en Albacete y Cuenca hasta Monteagudo de las Salinas

  • Guía de servicios desde Alicante hasta El Herrumblar

  • Albergues


INTRODUCIÓN

 Estimado peregrino, viajero, senderista, aventurero, curioso, estudioso de antiguos caminos..., la intención de esta guía es la de convertirse en una herramienta práctica para cualquiera que quiera realizar completamente o en parte LA RUTA DE LA LANA, y sirva para quien quiera salir desde la puerta de su propia casa como hicieron nuestros antepasados.

El motivo que el autor y la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Alicante han tenido para estudiar y confeccionar esta guía no ha sido otro, que, el de prolongar LA RUTA DE LA LANA, Camino, estudiado, reabierto y marcado por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Cuenca en 1993, hasta el mar Mediterráneo, cruzando las provincias de Albacete y de Alicante, ya que pensamos que los peregrinos deben de salir desde la puerta de su casa como hicieron nuestros antepasados.

Como dice el nombre del Camino, para la recuperación de éste se ha procurado utilizar siempre que ha sido posible, antiguos caminos de trashumancia.

Las rutas de trashumancia tienen un origen antiquísimo, prerromano y probablemente neolítico, la primera regulación de éstas en nuestra península época visigoda, y en concreto en el reinado de Eurico, en los primeros años del s VI. Tras la invasión árabe, el proceso de reconquista permite de nuevo el desplazamiento de las cabañas de los cristianos hacia el sur.

En la Edad Media es cuando se establece y desarrolla una extensa red de este tipo de vías, cuyas ramificaciones abarcaban la mayor parte de la península ibérica y que ha llegado hasta nuestros días. En 1723, Alfonso X el Sabio crea el Honrado Concejo de la Mesta, reuniendo a todos los pastores y propietarios de ganado trashumante de Castilla, a los que les otorga numerosos privilegios; entre ellos el de libre tránsito por todo el territorio, sin que propietarios de tierras ni Concejos municipales puedan oponerse a ello.

Este importante hecho histórico y jurídico, unido a la gran relevancia económica que adquiere el comercio de la lana de oveja merina, auténtica protagonista de la trashumancia durante siglos, obligan tanto a definir de forma precisa el trazado y límites de estas rutas, como a regular las relaciones entre las partes afectadas. De este modo, se articularon una serie de Cañadas Reales, de gran anchura y recorrido, comparables a las autopistas de hoy día. A partir de ellas, una serie de ramificaciones y enlaces se adentran por el interior de sierras y de llanuras de la geografía peninsular, su mando unos 125000 kilómetros de longitud[1].

Las vías pecuarias se clasificaron, atendiendo a su anchura, en cañadas, cordeles, veredas y coladas[2]. Estos caminos se complementaban con la existencia de abrevaderos, descansaderos y majadas. A través de este entramado, los rebaños eran conducidos desde los agostaderos del norte de España hasta los invernaderos situados al sur de la península. En sus  desplazamientos, el ganado tan sólo debía respetar cinco cosas vedadas: dehesas, huertas, prados de siega, trigales y viñedos.

A partir de la segunda mitad del  s. XIX, una serie de factores encadenados en el tiempo (desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, roturación de pastos para su conversión en cultivos, caída definitiva del precio de la lana, repoblaciones forestales descontroladas, aparición del ferrocarril y el automóvil y una gran expansión urbanística e industrial) determina que la trashumancia entre en una profunda e irreversible crisis.

Como consecuencia, esta antigua y extendida práctica se ve reducida progresivamente a una actividad marginal, llegando a desaparecer totalmente en numerosos lugares. Actualmente, en el s. XXI, la trashumancia aún se sigue llevando a cabo, de forma residual, en algunas regiones de España, con especial incidencia en las dos Castillas.

Según datos extraídos de la publicación monográfica Cuadernos de la Trashumancia[3] , referidos al año 1994, hasta el gran invernadero mediterráneo se desplazaron más de 60000 cabezas de ganado procedentes, en su mayor parte, de Cuenca y Teruel. Ahora bien, conviene aclarar que, en la gran mayoría de estos desplazamientos, los rebaños fueron transportados en camiones hasta los pastos de invierno, quedando la trashumancia despojada de ese halo, a caballo entre la gesta y el romanticismo, que la envolvía.

A pesar de que estos caminos han sido, y continúan siendo, objeto de protección oficial, regulándose mediante ley su uso y los limites de su trazado, el abandono de la actividad para lo que fueron concebidos y su escasa incidencia económica, han propiciado una relajación por parte de las administraciones a la hora de preservar su integridad.

Este hecho, en la práctica, se ha traducido en los numerosos tramos difusos o inexistentes que a lo largo de su recorrido encontramos, bien sea debido a la falta propia de uso y el mero transcurso del tiempo, o como consecuencia de las continuas invasiones de que son objeto (explotaciones agrícolas, expansión urbanística, polígonos industriales, etc.). Por otra parte, en la construcción de algunas carreteras se ha aprovechado el itinerario de estas vías pecuarias, quedando cubiertas de asfalto, en el mejor de los casos, o desconectadas por ellas.

El panorama descrito dibuja un futuro poco halagüeño respecto a la conservación de estas viejas rutas de ganado. Pero en los últimos años, gracias al gran auge experimentado por el turismo rural y de interior, desde los propios poderes públicos se está poniendo especial empeño en impulsar la regeneración y recuperación de las vías pecuarias, consideradas desde dos puntos de vista convergentes. Por un lado, como parte de nuestro legado histórico-cultural, y, por otra, como pasillos verdes que enlazan diferentes espacios naturales de las regiones por las que transcurren.

Como hito en el renacer de las vías pecuarias, debemos señalar la cumbre de las Naciones Unidas en Rio de Janeiro, en 1992, sobre Medio Ambiente y Desarrollo. De ahí nació el Proyecto 2001, que entre otras actuaciones contemplaba la recuperación de estos caminos. Otro hito crucial en nuestro país fue la aprobación de la Ley 3/1995, de 23 de marzo, de Vías Pecuarias, que las declaraba bienes de dominio público y por tanto inalienables, inembargables e imprescriptibles. Hay que señalar que la anterior ley de 1974, si bien las calificaba también demaniales, permitía se enajanación cuando no se consideraban útiles desde la estricta perspectiva del tránsito ganadero.

Aunque se me antoja que ya es tarde para recuperar en su integridad la totalidad de estos caminos, creo que todavía se está a tiempo de iniciar acciones que tengan como objetivo utilizar parte de esta infraestructura vial. Para adentrarnos por las tierras de la península Ibérica, fomentando y divulgando el conocimiento de sus comarcas y parajes.

En la actualidad el Camino de Santiago ha adquirido un nuevo perfil, para algunos (la mayoría) es una faceta más del actual consumismo, se consumen peregrinaciones como cualquier otro producto que se ofrezca en el mercado, es una moda peregrinar a Santiago. Para otros, es una variante más del turismo, con connotaciones culturales, históricas, gastronómicas, etc. Para otros, es una aventura, salir a recorrer lugares que desconoce, simplemente con un plano, estar en contacto con la naturaleza. Para otros, es un viaje a lo esotérico y místico, recorriendo lugares cargados de magia y simbolismos cabalísticos desde tiempos inmemoriales. Pero para muchos, es un Camino religioso, un Camino a la espiritualidad, una ruta de fe, es la búsqueda interior de uno mismo, un Camino para encontrarse y conocerse a sí mismo, es a la vez una aventura física y espiritual.

Con esta guía esperamos que los peregrinos, senderistas, viajeros curiosos, aventureros..., que desde las provincias de Alicante y Albacete se dirijan por LA RUTA DE LA LANA hacia Santiago de Compostela, conozcan los lugares por donde transcurre el Camino.

Por último pedirle al peregrino o a cualquier persona que realice este Camino que si encuentra algún error o puede proporcionar algún dato que considere interesante lo puede comunicar a las direcciones que aparecen al final.

Sólo me queda animar a todos los lectores a que practiquen la peregrinación a Santiago, el senderismo, el ciclismo o el simple paseo por algún tramo de estas antiguas vías pecuarias, contribuyendo así a su conocimiento y a su recuperación.

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 ALBERGUES

Novelda. - Avisar un día antes a Paco Serra, Tfn. 965600842 y 965624362.

Villena. - ¿Salesianos?

Almansa.- En grupo en el polideportivo. Dirigirse a la oficina de turismo. En los P.P. Franciscanos, donativo.

Alpera.-. Consultar en el Ayuntamiento.

Laguna.- El Molino.-. Casa rural.

Alatoz.- Consultar en el Ayuntamiento.

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