|
La Melgosa - Casa de la Mota - Cuenca: 7
Km.
Hasta el caserío de la Mota tu camino va recto siguiendo la misma dirección que traes. En el caserío llegas a la carretera nacional 320. La tomas pues te llevará derechamente a la "encantada ciudad" de Cuenca. Si desde el caserío bajas al río moscas puedes contemplar un puente
romano.
Nota:
Este tramo se ha señalizado con pintura de color blanco/rojo
(GR) y
flechas amarillas el día 16 de mayo de 2004. No hemos seguido el camino que
describía la antigua guía, desde La Melgosa bajamos hacia la
carretera nacional 420 (la carretera de Teruel), cogemos el camino que hay
en frente al otro lado de la vía del tren y entramos en Cuenca por el Camino de
Cañete.

Cuenca
- Nohales - Chillarón: 7
Km.
Es Cuenca ciudad para ser paseada sosegadamente, recorrer sus
empinadas cuestas y asomarse a sus altos miradores. Cuenta la ciudad con dos
partes bien diferenciadas: la alta que pertenece a la época medieval, y la baja
que corresponde al ensanche posterior. La parte alta se encabalga en un espolón
rocoso, alto y angosto, encajado entre dos profundas hoces labradas por los
ríos Júcar y Huecar que la abrazan. Constituye el núcleo fundacional y el del
primer desarrollo medieval. En ella se encuentran los edificios más antiguos y
notable: La Catedral comenzada en el s. XII, recién conquistada la ciudad por
Alfonso VIII, en el más primero estilo gótico, ha ido recogiendo en su
interior las más acabadas muestras de arte de los siglos posteriores, incluido
el actual. El convento de San Pablo, comenzado en 1523, al que se accede por el
Puente de San Pablo, de peculiar estructura metálica. Sobre el mismo río
Huecar se asoman las Casas Colgadas, edificio emblemático de la ciudad, que
albergan el Museo de Arte Abstracto y un buen Mesón. El Castillo cierra la
ciudad por la parte norte. Cerca, el antiguo convento de Carmelitas, hoy sede de
la UIMP; la iglesia de San Pedro y los miradores sobre las hoces. La torre de
Mangana, junto a la mole del Seminario Conciliar, preside los días y las horas
conquenses. Las calles de la parte alta dan a la ciudad su personalidad más
acusada. Hay que perderse por los dos caminos de ronda y contemplar las hoces,
admirarse ante los "rascacielos" en el barrio de San Martín, ascender
por la calle de Alfonso VIII , de San Pedro y del Trabuco. Hay que pararse en la
calle del Peso y en la de los Tintes oír el rumor del Huécar. La parte baja de
la ciudad guarda también antiguos recuerdos. El Hospital de Santiago, vinculado
a la Orden de Santiago, data de 1182. En su origen fue destinado a hospedaje y
restablecimiento de cristianos redimidos del cautiverio. La actividad actual de
la ciudad gira en torno a la calle de Carretería, verdadera espina dorsal de la
Cuenca moderna.
Bien merece la parada en Cuenca una incursión por su gastronomía, " desde
las collejas, espinacas, tomates, níscalos, hasta el protagonista estrella: el
morteruelo, pasando por los chorizos, zarajos, cordero, perdices, truchas y el
largo etcétera conquense, al que habréis que añadir los vinos de la Manchuela
y los postres deliciosos: alajú, mantecados, el licor digestivo resoli y el
aguardiente de la sierra ". Existen en Cuenca numerosos restaurantes y
afamados mesones donde reparar las cansadas fuerzas.
Cuando el peregrino pueda librarse de la magia de Cuenca y retome el camino, debe seguir este itinerario: por la Nac. 320 se ha llegado a la calle Fermín Caballero y sigue por Cervantes hasta Carretería. Continúa por Calderón de la Barca, dejando a la izquierda la escalinata del Hospital de Santiago, hasta cruzar el río Júcar por el puente de San Antón. Ahí puede el peregrino hacer un alto para rezar a la morena Virgen de la Luz, patrona de la ciudad.
Siguiendo aguas abajo el río Júcar, dejas a la izquierda las instalaciones deportivas de La Fuensanta y la Residencia de la Seguridad Social. A la derecha sale el Camino del Cementerio. Nada más pasar un moderno centro comercial te encuentras, a la izquierda, la carreterilla de
Nohales. Se toma y ya desde Nohales por una pista de tierra llegas a Chillarón.
Nota:
Este tramo se ha señalizado con pintura de color blanco/rojo
(GR) y
flechas amarillas el día 23 de mayo de 2004.

Chillarón - Arcos de la
Cantera: 2
Km.
Siguiendo la carretera, atraviesas todo el pueblo. A la salida encuentras el indicador a Tondos. Lo tomas.

Arcos de la Cantera - Tondos: 4
Km.
Iglesia parroquial de San Pedro de Composición muy simple:
una nave cubierta con artesa sencilla policromada.
Continúas hacia Tondos por la carreterilla que llevas. No tienes pérdida.
Nota:
el tramo de Chillarón a Tondos fue señalizado
el 29 de noviembre de 2003 con pintura blanco/rojo
(GR) y flechas amarillas. A diferencia de
la guía, a unos 500 metros de la salida de Chillarón entre medias de
unas casas toma un camino a la derecha; si
embargo, dado que cruza varias ramblas, en época de lluvias el peregrino debe
valorar el seguir la
carretera como alternativa. La señalización con pintura ha sido repasada el 15
de febrero de 2004.
Tondos
- Bascuñana de San Pedro: 9
Km.
Conserva una iglesia de buena construcción. Los muros son de sillería
con ábside de tres lados. En uno de ellos hay un relieve en piedra de la Virgen
con el Niño. La portada es gótico renacentista y el retablo mayor del s. XVI.
Conserva una buena pila Bautismal.
Sigues la calle de la iglesia y al comenzar la bajada coges el camino de la derecha. Junto a él
una casa de campo con placa solar. A 4 Km. aparece la carretera asfaltada con el
indicador 5 Km. Tomas esa carretera a la derecha, dirección Bascuñana. En
parte la carretera discurre entre pinares y campos de lavanda. El horizonte se cierra con los altos peñascos de la sierra.
Nota: este tramo fue señalizado el 7 de septiembre de 2003 con pintura blanco/rojo
(GR). A diferencia de
la guía, toma un camino paralelo a la carretera de Bascuñana; si
embargo, dado que cruza dos ramblas, en época de lluvias se puede considerar
seguir por la
carretera como alternativa.
|