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30 de septiembre, 1 y 2 de Octubre de 2005
El viernes nos juntamos en la estación de autobuses
parte de los Amigos de la Asociación del Camino de Santiago, mientras
otros ya habían subido para ir preparando la intendencia. Carlos Morcillo
(jcmotoracing@gmail.com) estuvo con la gente de la Brigada contra
Incendios Forestales (en adelante “BRIF”), que estaba celebrando su fin de
temporada, para que la gente que quisiese pudiese ver el sábado los
helicópteros de la base.
Transcurrió la tarde del Viernes acoplándonos a las
habitaciones, y disfrutando del lugar y saludando a los amigos peregrinos,
unos nuevos y otros ya conocidos. Después de la cena (que debemos
quejarnos un poco este año por ser las comidas un tanto escasas), mientras
que unos aprovechaban para ver la tele, jugar a las cartas o charlar.
Otros aprovechamos a ver las estrellas con los prismáticos y los
periscopios de Tomas. La observación fue corta pero muy agradable pues
pronto nos cerraron las puertas del albergue.
El Sábado, el que suscribe madrugo y pudo observar un
ciervo que esta con la “berrea”, los movimientos y estar cerca del
albergue provoco enseguida su espantada, aunque eso no impedía oír a unos
cuatro ciervos berreando. El poner en el albergue el quinto levanta y
temas de rosendo o shakira, para que la gente se levantase, provoco que
los ciervos se alejasen del albergue y solo pudiésemos escucharlos. Pronto
desayunamos, y la mayor parte del grupo preparamos las mochilas para hacer
una excursión al cerro “la modorra”. Aunque hubo gente que prefirió
quedarse y disfrutar del entorno en el cual estábamos alojados.
El ataque a la modorra se hizo primero bajando al
saliente del embalse de la toba correspondiente al arroyo del boquerón, un
tanto seco este año. Esta circunstancia nos facilito que pronto cogiéramos
el camino que sube a mitad de la modorra, pero unos cuantos despistados
por no decir de un andar excesivo, siguieron el camino que lo único que
hacia es dar la vuelta al cerro, otros paramos a tiempo y empezamos a
atacar el cerro, así que entre unos y otros, por un lado y por el otro
fuimos subiendo con paso cansino a la cumbre, esta circunstancia nos dejo
clara una comprobación y es que no hay ningún acceso directo a la modorra,
después de una sofocante subida pudimos disfrutar de esta serranía al
completo, viendo el albergue, uña, el embalse de la toba y las buitreras
de uña como lugares destacados y mas cercanos este magnifico paraje,
también tuvimos compañía con algún buitre que nos observaba desde lejos (
a los cuales no les dimos el gusto de probarnos pues todos llegamos a
destino perfectos, aunque un poco cansados, pues algunos estábamos un poco
fondones después de no hacer nada durante el largo y cálido verano), una
vez hechas las correspondientes fotografías de grupo e individuales,
comenzamos el difícil descenso hacia la toba, que tras un ligero despiste
y susto de algunas personas que creian estar ya perdidas en medio del
monte, conseguimos alcanzar el camino, recogimos a toda la gente y nos
encaminamos hacia el albergue una vez controlada la dirección que
deberíamos seguir.
Al llegar y ya duchaditos, procedimos a tomar un
aperitivo y comentamos las diferentes incidencias de la marcha,
discrepando ante las diferencias de dificultad y de altitud que debe haber
entre la modorra y monteagudillo (al cual harán un ataque un grupo
importante el domingo).
Para la tarde empezaba lo mejor de toda la estancia en
el albergue de la fuente de las tablas, después de la siesta, aunque otros
tomaron el sol, y unos pocos compartieron lectura y tertulia acompañada de
café, teníamos dos opciones, los mayores irse a la “cueva del boquerón” y
los mas pequeños (siempre acompañados de mayores, y del grupo de mostoles)
tenían la opción de visitar la BRIF. Así el domingo podía haber también
dos actividades diferenciadas, o subir a monteagudillo o visitar la cueva
del boquerón.
Para el paseo de la cueva del boquerón os puedo
comentar poco (mejor lo harían quienes fueron el sábado) pero según parece
fue un paseo agradable y bonito.
El que suscribe, que estuvo trabajando en la BRIF como
personal de apoyo del ICONA, conocía el funcionamiento de la BRIF, se
encargo de explicar que es y como funciona este sistema de supèrbomberos
forestales, a unos cuantos amigos peregrinos (incluidos el grupo de
mostoles, que ya está pensando hacer un campamento en el albergue), la
verdad es que lo estábamos haciendo es tiempo para lo que deseábamos
todos, que no era ni mas ni menos que ver los helicópteros. Tras comentar
quienes eramos y que yo había estado trabajando allí, y enseñarles las
fotos de mi estancia en el año 94 y tras hablar con el encargado del
helicóptero nos acompaño a verlo junto con piloto y copiloto sudafricano
del helicóptero puma allí instalado, empezamos a hacer fotos del
helicóptero, cual fue nuestra sorpresa cuando nos invitaron a dar un
pequeño desplazamiento en el mismo (elevación de unos 40 metros acompañada
de cambio de dirección y desplazamiento de unos 50 metros), para los que
habíamos montado ya no fue nada, pero si que lo fue para alguno de los
niños que nos acompañaron en esta visita, sobre todo para la joven Elena
que por unos minutos fue la copiloto de esta intrepida y pequeña aunque
grande en numero, tripulación peregrína, la cual esperemos que disfrutase
una experiencia difícil de olvidar, y especialmente para Javi (del grupo
de mostoles) el cual es muy aficionado a los helicópteros, y me dio mucha
alegría que mis influencias hubiesen obrado ese pequeño milagro, de mini
viaje, pues la verdad, solo me esperaba que nos dejasen hacernos algunas
fotos al lado del mismo.
Así pasamos el sábado, terminando contando nuestras
experiencias oyendo la música que salia de la gaita de Javi y viendo las
estrellas con los periscopios de Tomas y disfrutando de sus observaciones
de las diferentes estrellas que teníamos en el horizonte, también reímos y
disfrutamos con las disertaciones de nuestro amigo Atilio sobre la
relatividad del universo y la realidad virtual las cuales se ven
reflejadas en las películas de la trilogía de Matrix (vida, amor y muerte
o sufrimiento).
El domingo en vez de ser un día tranquilo, tuvimos más
marcha, y hubo división para disfrute de todas las personas, la división
de la gente se produjo de forma que quien estuvo en la cueva del boquerón
se fue a subir a monteagudillo y la gente que estuvo en los helicópteros
se fue a ver la cueva del boquerón, ambos paseos fueron muy bonitos,
aunque a los de la cueva del boquerón se les complico un poco más el paseo
al equivocarse de barranco para poder bajar a la cueva, pero también
disfrutaron de unas preciosas vistas en este barranco, siendo lo peor el
tener que subir de nuevo para buscar la siguiente bajada que era la
correcta para ir a la cueva. Los niños que nos acompañaban estaban
cansados por lo que hubo que llevarlos un rato a hombros, pues ya era
mucho trote para los mayores, mas para estos niños que esperemos que sean
futuros peregrinos, indicar que nuestro pequeño amigo Rubén subio a
monteagudillo, una gran hazaña para alguien tan joven como él.
Llegados al albergue y despues de una ducha disfrutamos
de un pequeño aperitivo antes de la comida, tras la cual fuimos pasando
por la caja de la Secretaria “Primi” pagando religiosamente nuestras
deudas de los aperitivos o lo que nos quedaba de pagar del albergue. Así
con las carteras peladas, pero satisfechos y contentos del fin de semana
que pasamos, cada uno se fue cuando pudo o quiso. Despidiéndose de algunos
amigos, que incluso nos los encontramos en el albergue trabajando, desde
aquí quiero mandar un fuerte abrazo, y dar las gracias por los servicios
prestados, aunque algunas veces nos traten mejor o peor según las
circunstancias. Tambien dar las gracias a la gente que se encargo de
intendencia y los que estan trabajando en la sede de La Asociación del
Camino de Santiago de Cuenca, pues nada vale tanto como el interes que
tienen porque está asociación salga adelante y también sus actividades,
pues con sus ganas, servicio gratuito y su coraje hacen que actividades
como la de este fin de semana salgan adelante y que todos disfrutemos
plenamente de ellas.
J. Carlos Morcillo
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