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Hace muchos, muchos días, tal que un 24 de febrero del año de Nuestro Señor 2001, se iba a realizar una "gran marcha" desde Portilla ("un gran pueblo") hasta las Majadas (también gran pueblo). Por circunstancias ajenas a las personas que iban a realizar tan portentosa marcha, no se pudo realizar, por lo que se quedó en suspenso.
Después de 11 meses y 2 días, hoy 26 de Enero del 2002, se ha realizado la marcha. Como es habitual se quedo a las 09:00 horas en el lugar estipulado, la estación de autobuses, donde se irían reuniendo todos aquellos participantes que tuvieron la gran suerte de poder ir, se echó de menos a todos aquellos que por unas causa o por otras no pudieron ir. Nosotros los esperábamos gozosos en Portilla.
Hacía una mañana fresca, al salir por el puente de san Antón, me contaron que se
vislumbraba en lo alto una espesa niebla, pero aun así se dirigieron por la carretera a orilla del Júcar pasando por toda la hoz, protegidos por ambos lados por las inmensas piedras llamadas Dolomías, hasta el puente Valdecabras fueron también recubiertos por la niebla, pero una vez pasado este, ya fueron viendo el sol.
Sobre las 09:30 estaban ya en Portilla, justo a la salida del pueblo dejaron los coches y empezamos a organizarnos, las cumbres por las que teníamos que ir se veían despejadas, ya organizados los diez afortunados, Angustias y Daniel, Marisa, Martina, Mª Angeles, Julián, Beatriz, Luis y Mercedes y M. Angel, ah y por supuesto, que se me olvidaba, nosotros, KIKA y WILI, los perros de M. Angel y Mercedes, no es que ellos sean perros, que conste, los perros somos nosotros, comenzamos la marcha.
Son casi las 10:00 de la mañana cuando comenzamos a andar, iban charlando en grupos, cogimos el camino del Pinillo, con dirección a las naves, según se iba andando se detectaba que la niebla se agarraba mas y ya casi no se veían los cerros de enfrente.
Una vez llegado a las naves de las ovejas nos desviamos a la derecha por una senda ascendente que nos introducía en una espesa niebla que no dejaba ver a lo lejos pero por lo menos se veía a lo cerca. Este camino va por un estrecho entre piedras, pino, chaparros, aliagas y surcado por abajo por un pequeño arroyo que casi siempre suele llevar agua, aunque en las épocas estivales suele tener tramos secos.
Cuando empezamos a bajar hacia el arroyo nos encontramos con una singular piedra a la derecha del camino llamada por los habitantes del lugar "el picón del Tío Majo", continuamos camino que va serpenteando el arroyo, la niebla nos seguía cubriendo, parecía estar apunto de aparecer los lobos, nosotros pendientes por si acaso, la niebla es tan espesa que no deja pasar ni el sol.
Al llegar a la fuente llamada de la Zarzamora, paramos a refrescarnos la garganta, algunos bebieron de esta agua que comentaban por allí que rejuvenecía, otros descansaron y continuamos la marcha. A partir de aquí ya va ascendiendo, suave, pero va ascendiendo el camino que llevamos, siempre rodeados de esas grandes moles de piedra a nuestra derecha y los cerros llenos de pinos a nuestra izquierda.
Ya dejando el arroyo a la derecha se vislumbraba de frente la salida del Gollizno, nombre que se da al paraje por el que vamos, esto es una garganta o desfiladero entre las grandes moles de piedra que hay por aquí, según íbamos andando al mirar para atrás, veíamos bueno no veíamos, ya que la densa niebla no dejaba ver nada, hicimos un alto a mitad de la subida para asomarnos, bueno para asomarse el que quiso, por encima de las piedras que determinan el estrecho, la garganta que forman estas singulares piedras.
El camino se hacía armonioso, charlas, pinos, piedras, niebla e incluso como detectaron algunos, pinos de piedra, así es, esto era debido a la ilusión óptica, provocada por el entorno, me explico, una gran piedra donde hay humedad que crea como chorreras de agua, pinos encima de esa piedra, la niebla, pues todo esto junto formaban un bosque donde los troncos eran las humedades de la piedra coronada por las cogollas de los pinos, era digno de ver.
Tras admirar tan grande prodigio continuamos camino siempre rodeados por las piedras y la niebla, varios de los caminantes se entretuvieron en la busca de fósiles según iban andando y algunos encontraron, pues esta zona está llena de ellos al haber sido en épocas que no recuerda el hombre un gran mar.
Al llegar al paraje llamado de los Esteruelos, paramos a almorzar, bueno almorzaron los humanos, nosotros mientras enredamos un poco, yo por lo menos, que tuvieron que ponerme ese maldito bozal que tanto odio, desde allí se divisaba por donde habíamos subido todo lleno de niebla, todo el estrecho estaba tapado por una manta de niebla, donde parecía estar a punto de salir la manada de lobos que comentaba al principio.
Aquí ya sentados en la llanura al sol al lado de una "tiná" estuvieron comiendo y observando los alrededores pues al no estar aquí cubiertos por la niebla se podía ver entre otras cosas una piedras llamadas la cueva del Aguila donde lo aldeanos del lugar en su época ganadera construyeron sus "tinás" debajo de las riscas para guardar el ganado, este nombre viene de que anidan águilas por allí, de las cuales divisamos dos surcando los cielos.
El arroyo estaba curioso, pues en esta parte al no darle el sol, estaba totalmente helado por arriba y por debajo del hielo corría el agua. Una vez terminado el descanso y alguna de las viandas que llevaban continuamos camino, bueno, mas bien continuamos la marcha por que el camino brillaba por su ausencia, seguimos por la orilla del arroyo intentando salir del desfiladero, el paraje se veía bonito, pero al no dar el sol y la humedad que había nos encontramos con mucho barro y las piedras con mucha humedad que provocaban al resbalón, por lo que subimos por la ladera derecha del estrecho, bastante pina y a campo traviesa hasta que llegamos a lo alto, al paraje denominado los Llanos.
Esto era otra cosa, todo llano, sol, al fondo se veía un tejado, es el del albergue que hay en las Majadas, fuimos en derechura hacía allí aunque por el camino encontramos mucha agua por el suelo que producía mucho barro, pero era totalmente llano. Ya son las 12:30, por fin llegamos a las Majadas. Nos fuimos derechos al bar llamado El Cerrillo, que regenta TOTE, un buen amigo del portillano, sacaron unas cervezas y se estuvieron refrescando, mientras Mª Angeles que es de aquí iba a dar vuelta a su casa.
Visto lo visto, por consenso decidieron comer en la puerta del bar donde
estábamos, así que sacaron las viandas y como buenos peregrinos y amigos las compartieron así como el vino que llevaban. ¿Qué conversación salió mientras se comía? Pues si, El Camino de Santiago, anécdotas, curiosidades, consejos a algunos que nunca habían ido, el recorrido que se va a hacer este año, cosas así, estuvo ameno y bien.
Tras la comida, tomaron café y aunque no quiero ser una perra machista, los hombres, por que las mujeres no quisieron, tomaron una copita de orujo casero, unos de miel y el que quiso del blanco. Tras el ágape cogimos ruta de regreso a Portilla, pero la vuelta la hicimos por el camino tradicional, todo en llano, con sus curvas el camino, pero llano.
A la derecha dejamos la ruta por la que subimos, a la izquierda la famosa Hoz del Moro, bueno famosa para el que la conozca, ya que es un buen paraje de Níscalos, pasamos por la fuente del Cura, iban en grupetos charlando y casi sin darnos cuenta nos encontramos en el Escalerón, no es el de Uña, es otro paraje llamado así por esta zona, por aquí hay muchas geodas, solo hay que encontrarlas.
Ya una vez pasado el Escalerón en lo alto del cerro divisamos Portilla, el camino al ser llano lo hicimos mas rápido y nos cansamos menos y ya desde aquí fue solo bajada, una bajada importante, por su pendiente, pero al fin y al cabo es bajada, por fin a las 17:45 llegamos donde habían dejado los coches, algunos se fueron a Cuenca, pues tenían prisa otros se quedaron a tomar algo en el único sitio abierto que hay en invierno, no es un bar pero es acogedor, lo llevan los jubilados del pueblo que se hacen cargo de él con amor y cariño y a nosotros nos dejaron en nuestra casa.
No he hablado mucho de nosotros pero también hay que decir que nos comportamos como jabatos, si nosotros, los perros que íbamos con estos humanos.
Bueno este nuestro relato, si es verdad o mentira solo Dios y nosotros lo sabemos, bueno y estos grandes caminantes y caminantas que vinieron con nosotros.
Espero que os guste este "pequeño" relato y que el Apóstol y Dios os guarden.
Un saludo de este vuestros amigos que han hecho este relatado, Wili y Kika, los perros. |