Amigos del Camino
 de Santiago de Cuenca

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Por un camino limpio, respétalo.

Sede

Hospital de Santiago

Mateo M. Ayllón s/n

16001 Cuenca

Telf. 669 93 42 72

Horario: miércoles de
6,30 a 8,30 de la tarde

 

Contacto AACS de Cuenca

8. SERVICIO ININTERRUMPIDO A LOS MAS POBRES

 

     Cuando en el año 1512 el concejo de Cuenca hace ademán de oponerse a la nueva edificación, según hemos dicho, alertada la reina Doña Juana por el bachiller Juan Díaz, administrador entonces del Hospital, envía al ayuntamiento conquense una orden para que se prosiga la obra, "sin que persona alguna les ponga en ello impedimento alguno". La razón que mueve a la reina es la de siempre: "por ser muy antiguo e muy provechoso a los pobres".

     Con fecha 25 de octubre de 1877 se hacían cargo del Hospital las Hijas de la Caridad, cuyos dos años de presencia en España se cumplen este año de 1990, y cuya labor al frente de esta institución iba a ser fecunda en todos los aspectos. Don José María Balsalobre, administrador hasta ese día, entregaba a sor Carmen Moreno, según mandato del Consejo de las Ordenes Militares, y en presencia del contador, don Manuel Pérez, del capellán primero y clavero de caja, Sr. Yunquito, y de la superiora-gerente, sor Josefa Larrañaga, la cantidad de 9.612 escudos en diversas monedas de oro, plata y calderilla, existentes en caja, cantidad con que las religiosas deberían dar nuevo impulso a la marcha del Hospital.

     A las seis, que formaron la primera comunidad, se irían sucediendo otras religiosas hasta nuestros días, en la atención ininterrumpida, excepto los tres años de la Guerra Civil, a los ancianos y enfermos residentes o pasajeros, continuando con el espíritu con que fue creada la institución.

     En el año 1912 el rey don Alfonso XIII, por real edicto firmado en Madrid a 5 de julio, disponía que el Hospital de Santiago de Cuenca se clasificase como de beneficencia particular, recordando que fue instituido "con la mayor elevación de miras y con el fin exclusivo de socorrer al necesitado", y hace una enumeración de los bienes que poseía, entre los cuales figuraba en primer término el edificio, con "sus utensilios y material necesario para el fin fundacional", y las dehesas de Torre Ranera, en Talayuelas, y Casasola, en Cuenca, bienes que hoy día se conservan y se siguen administrando bajo el patronato del Real Consejo de las Ordenes Militares, al cual deben rendir cuentas anualmente las Hijas de la Caridad. (La heredad de Casasola, cercana a la ciudad, había sido comprada por el Hospital en 1675 al convento de la Merced de Cuenca).

     La desaparición de las órdenes militares con la República afectó a la administración del Hospital, que fue declarado Hospital Provincial, dependiendo de la Diputación, volviendo después a la situación anterior, que ya hemos reflejado.

     La modernización y puesta a punto ha ido llegando paulatinamente a este Hospital, como a cualquier otro, y hoy sus instalaciones, mobiliario, utillaje, etc. se pueden comparar con las demás instituciones privadas de su nivel. Puede visitarse, por ejemplo, su flamante quirófano dotado de los más modernos aparatos y accesorios, cumpliendo estrictamente con las últimas normas de la Dirección General de Sanidad. Y es probervial la limpieza y orden que se respira en toda la casa, en la cual se atiende establemente a más de un centenar de ancianos y ancianas.

     Los acogidos a esta institución son por lo general -con contadas excepciones- los más pobres de los pobres, los que nadie quiere, ni la familia, los desarraigados, los vagabundos. La Diputación Provincial sigue colaborando mayoritariamente y destina al Hospital personas que, por sus circunstancias, no pueden ser acogidas en otros centros, a las cuales costea la estancia, manutención y asistencia sanitaria, durante todo el tiempo que aquí permanecen, que, con frecuencia, es hasta la muerte. En el mismo sentido, aunque en menor proporción, colabora también el Ejército, no sólo porque cuando había zona de reclutamiento en Cuenca fue Hospital Militar, sino porque aquí son atendidos actualmente los casos urgentes de soldados, enfermos o accidentados, que viven o pasan por la ciudad y provincia.

 

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