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Por un camino limpio, respétalo.

Sede

Hospital de Santiago

Mateo M. Ayllón s/n

16001 Cuenca

Telf. 669 93 42 72

Horario: miércoles de
6,30 a 8,30 de la tarde

 

Contacto AACS de Cuenca

 

3. EL NUEVO EDIFICIO

     Un canónigo de la comunidad santiaguista de Uclés administraba por turno el Hospital de Cuenca, el cual tuvo vida próspera durante toda la Edad Media, con reconocimiento general de la labor meritoria que la institución desarrollaba. Por entonces el edificio era más bien sencillo: una casona de dos plantas, con su iglesia o capilla adosada, situado en la parte más alta del terreno dedicado a huerta y otras dependencias necesarias. Fernando el Católico mandó hacer algunas mejoras en el edificio.

     La prosperidad aumenta a partir de los mismos albores del siglo XVI y la Orden de Santiago decide, por consejo de los visitadores, reedificar el Hospital e incluso ampliarlo. El nuevo edificio se situaría alrededor de un patio central de columnas toscanas, aún existentes, que ostentan sobre uno de los costados del capitel, el que mira al patio, la cruz de Santiago. La galería superior se haría de pies derechos de madera sobresaliendo el alero construido a bocateja.

     El 29 de junio de 1511 los visitadores mandan pregonar las condiciones en que se había de ejecutar la obra, que se adjudicaría al maestro de cantería Juan del Castillo. Aunque el concejo de Cuenca presenta ciertas dificultades, por el año de 1512, vencidas estas se continúa la obra, siendo uno de los hospitales más importantes que en España tenía la Orden de Santiago.

     Con diversos intervalos la obra iba a durar hasta finales del siglo XVI. Y aún, como veremos, más tarde se harían diversas rectificaciones y se edificarían otras dependencias. Al principio se debió proceder con cierta lentitud, como suele suceder en estos casos, interviniendo diversos maestros, algunos de cuyos nombres se nos han conservado documentalmente. Por el 1528 se pagan al llamado maestro Miguel cerca de mil maravedises por enlosar el zaguán principal, obra que le había traspasado el maestro Antonio Flórez, ocupado como estaba en otros trabajos en la catedral. Por entonces trabaja también en el Hospital, Pedro del Mazo. Y entre los años de 1538 a 1556 hay en los libros de cuentas diversas partidas a favor de los maestros Francisco de Calahorra y Martín de Vergara, entre ellas una por el enlosado del patio central.

     En 6 de junio de 1541 se daban a Giraldo de Holanda, vidriero, doce reales "para en pago de las vidrieras y sus aparejos". (Recordemos que éste es el autor de las vidrieras del rosetón norte del crucero de la catedral). La obra de carpintería estuvo a cargo de Juan Vélez, Pedro Cerezo, Pedro Sáiz, Juan Sierra y Francisco de Frías, que labraron puertas, ventanas y artesonados de madera.

     A partir de la mitad del siglo aparece en los trabajos del Hospital la dinastía de los Mendizábal, venidos del norte, como tantos artistas y artesanos que en el XVI figuran en Cuenca. Estos concretamente procedían del país vasco. Eran canteros y fontaneros casi todos ellos. Así Juan de Mendizábal el Viejo tiene encomendada la obra de los aposentos de mujeres por el 1556, pero muere sin concluirla. Le sucede su sobrino Juan de Mendizábal el Mozo, que termina la obra, edifica el pabellón destinado a enfermos de bubas y trae el agua al Hospital desde la fuente del Escardillo. (Más tarde, en 1852, el ayuntamiento de la ciudad concederá que se puede tomar el agua del arca existente en la puerta de San Juan, teniendo siempre una llave el Hospital).

     Pedro de Mendizábal trabajará hacia 1590, juntamente con Juan de Peñacauda, en la construcción de los estanques del jardín. Y finalmente los dos Martín de Mendizábal, el Viejo y el Mozo, edificarán la fuente que está en el centro del patio porticado, ya en 1600. Con anterioridad parece que existía en el patio un aljibe, pues en 1541 se paga a Pedro de Burgos, peón, real y medio por la limpieza del mismo. El agua para uso doméstico se traía semanalmente a base de cargas que había que pagar a buen precio.

     La pila de la fuente es de planta octogonal, existiendo hoy en cada uno de los ángulos del octógono una cabeza de perro que arroja un surtidor de agua por la boca hacia el centro. La taza, cuya forma circular recuerda la de una concha, está adornada de mascarones y cruces de Santiago, y conserva, aunque mutilada, la inscripción primitiva con la fecha de la ejecución: ESTA FUENTE MANDO HACER/ ...DOR DESTA CASA A 23 DE JUNYO DE 600. La traza o dibujo se haya en un documento del Archivo Histórico Provincial de Cuenca.

     Esta serie de obras determinaron que por entonces el Hospital presentase el aspecto, que ya con pocas variaciones ha llegado hasta nosotros. Una vez llegados, por caminos en rampa, hasta la meseta en que estaba construido el edificio, se ingresaba por la puerta de los carros y, cruzando un gran patio donde se hallaban las cuadras, el lavadero y los aposentos del servicio, se accedía a la puerta dorada y se pasaba al zaguán, que conducía al patio de columnas, salas de la planta baja e iglesia, la cual era de una sola nave y estaba cubierta por artesonado de madera.

     Además del administrador del Hospital, al que correspondía directamente la obra del edificio, y de los capellanes, había un enfermero mayor, dos o tres enfermeros menores, un contador, un boticario con su ayudante, un despensero y otros varios empleados, como cocinera y ayudante.

     Se celebraban con solemnidad las fiestas de Santiago Apóstol, para la que se colgaban tapices y reposteros por las galerías del patio, así como las fiestas de San Juan Bautista, la Concepción de Nuestra Señora, Pascua del Espíritu Santo, con su triduo de predicaciones, etc. Para todas ellas se esparcían por el suelo de la iglesia, enfermería y patio, flores y yerbas aromáticas. Aparte de la esmerada atención a los enfermos que ingresaban en el Hospital se repartían a diario numerosas limosnas entre pobres peregrinos y vergonzantes. En la fiesta de Santiago se repartían a los pobres dos fanegas de pan cocido y cincuenta reales.

 

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